El Botiquín Básico

Contar a bordo con un botiquín es tan básico como incluir un juego de velas en nuestro equipo. Desde un pequeño corte o un dolor de cabeza hasta situaciones de mayor gravedad pueden ser subsanadas si contamos con el material necesario en nuestro botiquín, o convertirse en un serio problema si no hemos sido previsores en este sentido.

En el cuadro adjunto proponemos el botiquín personal más elemental, recomendado para cualquier actividad (náutica, excursionismo, viajes, etc.). Es ligero y abulta poco. Podemos organizarlo en un contenedor hermético compartimentado trasparente para las pastillas, que nos permita ver el contenido (del tipo de cebos para pesca), tirando la caja del medicamento pero guardando siempre el prospecto. El resto (vendas y material quirúrgico) podemos guardarlo en bolsas de congelación de plástico con cierre hermético, facilitando el acceso al material en caso de necesidad.

Primer grupo

En el disponemos del material quirúrgico para atender las heridas, que deberán ser lavadas, desinfectadas y cubiertas. Siempre dejaremos la region corporal afectada inmovilizada y colocada a la altura del corazón para limitar la hemorragia.

La gravedad de las hemorragias depende sobre todo del volúmen de sangre perdido (preocupante a partir del 10% del volúmen total, 5 litros en un adulto medio). Su tratamiento consiste en taponar el vaso dañado para detenerla. En ningún caso se debe hacer un torniquete, han pasado a la historia por sus graves complicaciones de gangrena entre otras.

Segundo grupo

Encontramos medicamentos de uso frecuente. Los antiinflamatorios como el Ibuprofeno sirven para rebajar todo lo que está rojo  e hinchado, ya sea por golpes, infección, irritación, fracturas y esguinces. Ademas de actuar sobre el problema desinflamando, reducen la fiebre y el dolor.
El Paracetamol no es antiinflamatorio, es un analgesico que sólo disminuye pasajeramente el dolor y la fiebre, y no reduce la hinchazón ni el enrojecimiento.

Tercer grupo

Lo componen medicamentos más fuertes que deben utilizarse con conocimiento e incluye sustancias como fuertes analgésicoso las indicadas para el infarto del miocardio o angina de pecho.

No hay que olvidar una pomada para los golpes, tan frecuentes en nuestro deporte, a base de árnica como el Traumeel, o cualquier otra de venta en farmacia (Voltarén, Calmatel, etc). En caso de fracturas hay que inmovilizarlas con los medios disponibles en su misma posición. No intentar reducirla ni movilizarla a ser posible para evitar más lesiones (un hueso roto es como un cuchillo).
Recordar siempre que, a poder ser, debemos pedir ayuda o consejo a un profesional; y en la zona de navegación del botiquín básico suele haber cobertura para el móvil y se puede contactar con un médico (Servicio Radio médico por lo menos). Cuando no sea posible, la lógica debe guiar nuestros pasos. Serenémonos y pongámonos en el lugar del accidentado. Lo más sencillo es, a menudo, lo más eficaz.
Algunos medicamentos necesitan receta, y el médico (amigo o no), es el responsable del uso que se dé a estas sustancias y el que debe informar al extender la receta. Hay que recordar que algunas personas son alérgicas a algún medicamento o a uno de sus componentes y no solo por ingestión sino también por contacto (el yodo del Betadine por ejemplo). Por ello es importante antes del viaje conocer estas particularidades de los componentes del grupo.

Por Fernando Muñoz para la revista Barcos a Vela