Crónica de la Travesía del Clericó por el Rio Uruguay
Siendo el Clericó y su tripulación permanentes animadores de las regatas y travesías de la zona, surgió hace un tiempo la idea de poder participar en algún otro lugar, de alguna competencia de características similares a las de la zona. Dado que su Capitán, Carlos Mancioni, es oriundo de la ciudad de Concordia (E. Ríos), habiendo vivido allí, y navegado junto a su familia en el crucero de su padre, y teniendo en cuenta la edición número 60 de la tradicional regata Meseta de Artigas – Paysandú, organizada por el Yacht Club Paysandú (www.ycp.org.uy) se decidió la participación en ella.
La movida no era sencilla, pero luego de haberla llevado a cabo entendemos que valía la pena con creces hacerla, y el relato apunta a transmitir la experiencia para alguien que tenga interés y pueda aprovechar los lugares fantásticos que tenemos y poco usamos.
Si bien el Clericó es un Storm 23 fácil de transportar en trailer, ello implica un mayor riesgo, y pudiendo navegar, consideramos lo indicado. Todo empezó con la llevada hasta Paraná, navegando con Diego Mancioni hasta Esquina, agregándose allí Claudio Porta hasta Paraná. Río abajo la navegación es bastante más sencilla, ya que respetando el canal, con la corriente que allí hay, se navega rápido. Tuvimos poca posibilidad de navegar a vela, ya que no se daban las condiciones, así que todo fue a motor, llevando en total 40 horas de navegación, desde el 11 al 15 de marzo. El barco quedó en el Club Náutico Paraná, un lugar donde existen todas las comodidades y servicios que se puedan necesitar, volviendo los tripulantes a sus tareas habituales.
Ya más cercano a semana santa, fecha de la regata, viajamos el 5 de Abril con la camioneta y el trailer, sacando el barco en Paraná, limpieza de fondo, puesta en el trailer, y viaje hacia Colón, 260 km de ruta tranquila, pese a algunos km sobre la 14, con Diego, Gonzalo Arrieta de Paraná, sobrino de quien suscribe. En Colón como pasa en este ambiente, en todos lados, ya cuando llegamos, aparece gente del rubro ofreciéndose para cualquier necesidad, y para ayuda para bajar el barco, arbolar, etc. Allí se completó la tripulación con Rubén San Martín, lamentando que uno de los mentores de la idea y del staff del Clericó, y además su timonel, Claudio Porta, no pudo ser de la partida.
Previo a todo lo que se relata, ya estábamos en contacto con amigos de Paraná que habían subido el Rio Uruguay, y de Concordia, quienes nos facilitaron todo para poder llevar a buen término esta aventura. Croquis del Río Uruguay no había para comprar, así que toda información recabada fue de gran utilidad, ya que es un río que en bajante presenta muchos inconvenientes para su navegación por las condiciones naturales, piedras y bancos de predregullo, sumándose a esto la falta de dragado y balizamiento. Es de hacer notar que lo poco que está balizado, responde a la norma anterior a IALA, es decir boyas rojas y negras.
Siguiendo con el relato, zarpamos de Colón aguas arriba el 7 de abril haciendo noche en arroyo Malo, sobre costa uruguaya, donde había ya varios barcos. Al día siguiente seguimos subiendo, llegando hasta la Ciudad de Concordia, donde pernoctamos. Aguas abajo de dicha ciudad hay un paso de piedras muy complicado (Corralito) que insólitamente está balizado con 7 pares de boyas verdes y rojas recién puestas, bienvenido! El 9 de abril zarpamos de Concordia aguas arriba para llegar a la ciudad de Salto (ROU) pasando por lugares de muchas piedras, sin balizar, de allí ya aguas abajo para arribar al Arroyo Yeruá, frente a la Meseta de Artigas, lugar de largada de la primera etapa. Allí se iban congregando muchas embarcaciones ya que es un buen resguardo, profundo, y era fantástico ver hacia adentro del arroyo la hilera interminable de mástiles de todos los barcos allí amarrados, como también los asados que se iban preparando por grupos, algunos más numerosos, otros no tanto, y todo esto independientemente de la hora, ya que a medida que llegaban ya iniciaban la preparación. Tampoco faltaban guitarras. Nosotros estábamos invitados por los amigos de Concordia, y en total formábamos un grupo de alrededor de 35 personas, así que el asado a la estaca no era poca cosa. Cuando oscureció bajaron de un crucero que formaba parte del grupo, un grupo electrógeno para la iluminación, nada dejado librado al azar. Además del arroyo, en el río, frente al monumento a Artigas, había muchas embarcaciones fondeadas. Luego nos enteraríamos que eran 85 inscriptos para la regata, y se calcula unas 50 embarcaciones de apoyo. Allí van los “pisteros”, barcos que van a correr con todo, sin motor sin nada adentro, que tienen embarcaciones de apoyo, otros que van con la familia a pasear, y otros que solo acompañan, todos conviviendo en un gran clima de cordialidad.
El día 10, fecha tan esperada de largada, no nos imaginábamos como se podía largar todas las series juntas, 85 barcos, era algo que nos ponía un poco nerviosos, pero contrariamente a lo que pensábamos no hubo ningún problema, ni protesta ni nada que se le parezca. Poco viento, spi que a veces se armaba y otras no, arrancamos bien pero con el transcurrir de la regata fuimos quedando atrás, cada vez menos viento, se cortó la regata antes de lo previsto, luego de 5 horas, para finalizar el sufrimiento. De allí a motor hasta arroyo Malo, costa uruguaya, donde entramos y no había un lugar para amarrar, la cantidad de barcos que allí había era impresionante, así que buscamos un lugar en la boca del arroyo y nos instalamos. Es pleno monte, pero tiene acceso desde la ruta, evidentemente, porque había vehículos, una barra para tragos, música, una cosa increíble. Allí se repitieron los fogones, asados, etc.
Día 11, segunda etapa, largada por series, viento suave, que a diferencia del día anterior se mantuvo un poquito más. Era de temer que calmara, porque no se podía cortar antes, ya que el espectáculo de llegada tenía que ser frente al Yacht Club Paysandú, de la misma manera que la largada eran todos juntos, por el espectáculo que se podía apreciar desde arriba de la Meseta de Artigas, lugar donde se hizo un acto de homenaje, y había mucha gente que había venido por tierra desde Concordia, Salto, Paysandú, etc. A medida que avanzaban las horas, el viento fue decayendo en su intensidad, y el grupo que quedó más relegado, llegó cuando habían levantado la línea de llegada, una lástima luego de un esfuerzo tan importante. Nosotros mejoramos la performance, para tapar un poco lo del día anterior. 7 horas de regata, y por fin en el Yacht Club Paysandú, para hidratarnos, picar algo, acomodar el barco. Muy lindo Club, muy cómodo, con todas las instalaciones necesarias. Salimos por la ciudad a recorrer y esperar la hora de la cena, gran asado con cuero y entrega de premios; sobre 75 barcos que clasificaron en la general salimos 12, y sobre 24 de la serie, también 12. Resultado más que satisfactorio, ya que uno sabe que por ser la primera vez, no conocer mucho, etc. no podíamos pretender más, pero siempre queda picando que hubiéramos podido mejorar algo.
Finalizada la cena, 01:00 hs, zarpamos para Colón, noche clara, río calmo, hermosa navegación con las luces de la ciudad uruguaya por un lado, el puente por otro y Colón más adelante, 15 km, llegando 02:30, amarramos y dormimos un rato.
Domingo 12 temprano comenzaron las tareas de bajar el palo, sacar el barco, y salir rumbo a Paraná donde llegamos aproximadamente 15:30 hs. bajando el barco en el Náutico, pusimos el palo y dejando todo en condiciones, volvimos a Corrientes.
Ahora quedaba la tarea de regresar el Clericó a Corrientes, tarea que emprendimos el 16 de mayo con Kitty (mi esposa), Elena (mi hermana) y Miguel (mi cuñado). Ahora era más distendida la cosa, teníamos más pertrechos. Aguas arriba cambia la cosa, y más teniendo en cuenta que el río estaba extraordinariamente bajo, lo que no nos permitía irnos mucho del canal, ni cortar por algunos lugares que en otras condiciones se puede hacer. Pese a la bajante, el río siempre corre mucho, en el canal 2 o 2.5 nudos. De acuerdo a lo que habíamos previsto, el doble de tiempo que aguas abajo, navegamos 84 horas, arribando el 23 de mayo a Corrientes, sin haber tenido inconvenientes, salvo un par de varadas, y búsqueda del canal o pasos, cosas normales.
Nos queda como corolario de esto, la idea que queremos transmitir de lo fantástico de poder hacer este tipo de navegación, porque a todos nos pasa que vemos el mar, el Caribe, Brasil, que son como la meta de los navegantes, lo cual muchas veces, la mayoría, es difícil llevarlas a cabo, sin embargo tenemos acá, cerca nuestro, lugares de suma atracción, y mucho más fácil de poder llegar con nuestros barcos. El río Paraná en toda su extensión presenta lugares de sumo atractivo, como así también el río Uruguay, pudiendo llegar al delta y navegar ambos. También es de destacar que cada día hay más lugares apropiados y confiables donde dejar el barco, si uno quiere hacer navegaciones más extensas y en distintas épocas.

¿ por què no se publicò antes, o bien yo interpreto mal?
chau
Espiga
Roberto,
En realidad lo que hicimos fue darle una fecha anterior para dejar el anuncio sobre la Posadas Corrientes arriba.
Saludos,